Judeocristianismo la sangrienta secta del desierto

1- “Hellelu-jah” (Gloria a Yahveh)

2- El fanatismo y paganismo sumerio-hebreo-babilónico (catolicismo) destruyó a la Europa pagana

3- El genocidio anti-pagano

1- “Hellelu-jah” (Gloria a Yahveh)

Hoy vamos a hablar sobre de donde viene  el judeocristianismo, sus ritos, orígenes y como el pueblo “elegido” lo empleó como caballo de Troya dentro del Imperio Romano. Hoy la secta del mal impera desde hace dos milenios sobre toda Europa.

Lo primero que debemos decir es que esto no va a ser una crítica desde un punto de vista ateo, marxista, progresista, igualitarios, che-guevaras o anarquista (que no representan oposición alguna al plan mesiánico y al satánico sistema mundial, si no que para colmo son creaciones de éste).

Los primeros inicios del judeocristianismo se centran en la provincia romana de Judea, donde el pueblo judío y la élite sacerdotal babilónica que esta élite estaba exiliada en lo que hoy es Judea tras la destrucción de Cartago (la ciudad que intentó conquistar Roma y Europa por las armas, destruida por las legiones romanas en lo que hoy es el actual Túnez).

Recordemos que Cartago era un estado de mercaderes y mercenarios, donde era una Babilonia en la boca de Europa, el norte de África, los cultos satánicos a Baahl, Moloch, Ishtar, holocaustos, sacrificios de infantes, perduraron en lo que era Cartago y más tarde en Judea.

“Entonces los judíos de Cyrene (en la actual Libia) escogiendo como jefe a Andreas, mataron a romanos y griegos y devoraron sus cuerpos, bebieron su sangre, vistieron las pieles que les desollaron y aserraron a muchos por la mitad de la cabeza; algunos fueron tirados a bestias salvajes y a otros se les obligó a matarse entre ellos luchando en combate. En total mataron 220.000 personas. En Egipto hacían muchas cosas similares, también en Chipre, que llevó por ellos el nombre de Artemión; allí se mataron otros 40.000”.

Dio Cassius: 78º Libro de Historia. Capítulo 32.

 

Tras la destrucción de  la ciudad semita de Cartago,  el Sanedrín se exilió en lo que hoy es Judea. Judea estaba “ocupada” por las legiones romanas, y el pueblo judío lideró revueltas anti-romanas, guerrillas, boicots, campañas de odio anti-romano, por ende el pueblo judío odiaba al hombre ario que estaba reflejado en la Roma Imperial, como podemos ver en las películas  de directores judíos de la industria propagandística sionista de Hollywood ambientadas en la época romana en Judea,  películas anti-blancas como Benhur o la vida de Brian muestran como el judío tenía un gran rechazo hacia el hombre blanco y Europa, no sólo por la ocupación de Judea, sino también por la destrucción de Cartago y la cantidad de pógroms que recibieron.

2- El fanatismo y paganismo sumerio-hebreo-babilónico (catolicismo) destruyó a la Europa pagana

La genial web Nuevo Despertar hizo una gran recopilación de simbología, rituales  y parafernalia judeocrisitana-vaticanista de donde provienen la mayoría de los cultos católicos e igualitarios.

La Cruz Torcida

El Crucifijo Torcido es “… un símbolo siniestro, usado por los satanistas en el siglo sexto, que había sido revivido para la época del Vaticano Segundo. Esta era una cruz torcida o rota, en la cual se mostraba una figura repulsiva y distorsionada de Cristo, que los practicantes de la magia negra y brujos de la Edad Media habían usado para representar el término bíblico “marca de la Bestia”.

Como puede ver, el crucifijo que sostiene el papa Juan Pablo II y Benedicto XVI ante las multitudes en adoración no es el Crucifijo Tradicional, ¡sino la Cruz Torcida Satánica! ¡Este Crucifijo Torcido fue creado por los satanistas para representar al anticristo y su marca de la Bestia!

La Cruz Invertida

Uno de los símbolos satanistas más populares es la cruz invertida, cuyo razonamiento a simple vista parece obvio. Con la excepción del pentagrama con cabeza de la cabra en su interior, la cruz invertida es el símbolo más reconocible como desafío contra el cristianismo.La Cruz Invertida es reconocida y utilizada como símbolo de blasfemia y rechazo a Jesucristo y a la Cristiandad.
Representantes y defensores de la Iglesia de Roma hacen referencia a una incomprobable tradición católica según la cual (supuestamente) el apóstol Pedro murió crucificado al revés.

Símbolos paganos de adoración al Dios Sol

Shamash era el diós del sol en la mitología mesopotámica

El símbolo del dios Sol Samash usado en adoración satánica en la era babilónica, la mayoría de los satanistas aman el número 8, ya que representa la totalidad de su entrenamiento ocultista como es simbolizado por el octuple sendero hacia la iluminacion.
En las imágenes siguientes puede observar la simbología oculta(?) en el vaticano como también otras formas de adoración al Sol en distintos objetos utilizados.


Simbología y Reyes paganos

A la izquierda el antiguo Rey Shamshi Adad V (823 a 811 a.C), note el uso de la cruz “Pattée o Formée” que simboliza la adoración pagana al dios Sol, a la derecha el Papa Juan Pablo II usando la misma cruz (Pattée o Formée) sobre su “Pallium” papal, nótese también las bandas cruzadas en ambas imágenes.

Una semejanza increible la de la “Tiara” corona y  de los colgantes de la “Tiara” entre el antiguo Rey pagano Ashur Nasir Pal II (a la izquierda) y Papa Juan XXIII (a la derecha).

El uso de la mitra de los antiguos sacerdotes paganos en honor al dios-pez “Dagón”, falso “salvador”.También se puede observar la representación moderna de los hombres-pez rociando agua bendita tal como lo hacían los antiguos sacerdotes paganos.



Óctuplo como adoración al sexo

El círculo (óctuplo sendero hacia la iluminación) representa el órgano sexual femenino en enseñanza espiritual satánica, y  el obelisco representa el órgano sexual masculino, que proviene de la adoración pagana en Egipto. Como rito satánico los egipcios se ponían de cara al obelisco al menos una vez al día, y tres si fuera posible.

Para representar el Gran Acto Sexual, simplemente se inserta el obelisco en el círculo. Observe como el gran acto sexual satánico es realizado bajo los pies de todos en el Vaticano.

El obelisco también simboliza un rayo del Sol, la estbilidad y fuerza creadora que poseía el dios solar Ra.Los egipcios creían que los rayos del Sol llevaban hasta la tumba un gran poder vivificante que tenía algún efecto en la posterior resurrección del difunto.También se pensaba que el dios existía dentro de la estructura.

Destruirá los obeliscos de Bet-Semes, y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto.

Jeremías 43:13

Al tener el obelisco en medio del “camino de 8 pasos a la iluminación” en la Basílica de San Pedro, el Papa está en posición perfecta para dar la cara al obelisco diáriamente,tantes veces al día como desee, adoptando el mismo rito de adoración satánica al dios Sol,Ra, exactamente como lo hacían los egipcios.


El símbolo satánico de adoración al dios sol “Baal-Hadad”  como la Semi-Luna del dios lunar “Nanna” se pueden observar en los Monstrances del Papa


El símbolo pagano del pino cónico de los dioses sumerios también se puede observar en el Vaticano.


El pentagrama satánico se puede observar en muchas iglesias católicas.

3- GENOCIDIO ANTI-PAGANO  (POR NORDIC-THUNDER)

Tomasso Laureti, “El triunfo del cristianismo”, o “El triunfo de la cruz”. La historia de cómo un mesías oriental, anoréxico y de aire masoquista, vino a reemplazar a los fuertes dioses paganos.

– En 325, tras el Concilio de Nicea, el cristianismo alcanza una uniformidad doctrinaria que unifica las diversas facciones, y adquiere un carácter legal administrativo, como un estado dentro del Estado. Nicea, dicho sea de paso, es una ciudad en la provincia de Bitinia, Asia Menor (actual Turquía). Constantino reúne 318 obispos, cada uno elegido por su comunidad, para debatir y establecer una “normalización cristiana”, en vista de las muchas facciones y discrepancias en el seno de la religión. El resultado es el llamado “credo niceano”, el cristianismo a predicar.

Por esta época, el emperador necesita de una fuerza de unión para el crisol de razas que se ha impuesto en Roma. Existían bastantes “religiones de salvación” con ritos que se practicaban en secreto, y que forman parte, en su mayoría, de los cultos “subterráneos” y “de salvación” que surgen siempre en épocas de decadencia y degeneración. Está el culto de Mitras (culto de origen iraní y carácter militar, corrompido ya por las masas, aunque durante una época ascendente fue popular en las legiones romanas), el de Cybeles y el de Atya. El emperador elige el cristianismo para su imperio, no por su valor como religión, sino porque su intolerancia semítica, su fanatismo —famoso en todo el imperio—, su experiencia de siglos como herramienta de intriga, sus redes de inteligencia y su proselitismo igualador y “globalizador”, lo convierten en la perfecta “religión de emergencia”, puesto que las otras religiones, carentes de intolerancia, no se impondrán por violencia a las gentes reacias, con ese efecto unificador, de rebaño, que proporcionará el cristianismo. Y lo que necesita el insensato Constantino es precisamente un rebaño, no un combinado de gentes diferentes, cada una con su propia identidad. El cristianismo, por tanto, prolonga ligeramente la agonía del imperio romano. Las personas empiezan a convertirse al cristianismo por esnobismo y afán trepador, para llegar a puestos altos —es decir, para “hacer carrera”.

De todos los cultos religiosos exóticos que proliferaron en el Bajo Imperio Romano, el de Mitras es quizás el más interesante. Procedente de Irán, fue extremadamente popular entre las legiones romanas, que le confirieron un carácter marcadamente militar. Este culto se basaba en la recreación del sacrificio del toro telúrico primordial para liberar la energía del Cosmos (la creación del mundo a partir de la caída de seres “titánicos” primigenios es muy recurrente en prácticamente cualquier mitología pagana indoeuropea), asemejando al iniciado al héroe que triunfa de la bestia con las armas en la mano. El culto de Mitras fue duramente perseguido por el cristianismo, y sus templos, los mitreum, fueron destruidos.

En cuanto, tras mil intrigas, conspiraciones, luchas de facciones, envenenamientos, manipulaciones y chantajes, el Edicto de Milán le da al cristianismo la consideración de religión “respetable”, dándole pista libre, desaparece la humildad rastrera y surge la cara cristiana más desagradable: los cristianos exigen inmediatamente que a los “adoradores de ídolos” se les prescriban los bestiales castigos descritos en el Antiguo Testamento. En toda Italia, con la excepción de Roma, son cerrados los templos de Júpiter. En Didima, Asia menor, es saqueado el santuario del Oráculo de Apolo, quien, junto con los demás sacerdotes, es sádicamente torturado hasta la muerte. Constantino hace expulsar a los paganos del Monte Athos (zona mística pagana en Grecia que luego se convertirá en importante centro cristiano-ortodoxo), destruyendo todos los templos paganos de la zona. En 324, Constantino, con el cerebro lavado por su madre Helena, manda destruir el templo del dios Asclepio en Cilicia, así como numerosos templos de la diosa Afrodita en Jerusalén, Afaka (El Libano), Mambre, Fenicia, Baalbek, y otros lugares.

Apolo según los mismos griegos.

– En 326, Constantino cambia la capital de su imperio a Bizancio, a la que rebautiza con el nombre de Nuova Roma. Esto, junto con la adopción del cristianismo, significa un cambio radical en el seno del imperio romano. A partir de entonces, el foco romano de atención cultural cambia desde su origen en el norte de Europa y Grecia, a Asia Menor, Siria, Palestina y Noráfrica (el Mediterráneo Oriental, del cual proceden ahora la mayor parte de los habitantes del Imperio), importando modelos de belleza semítica oscura impensables para los antiguos romanos, que, como los griegos, tenían la belleza nórdica en alta estima como signo de origen noble y divino.

– En 330, Constantino roba estatuas y tesoros de Grecia para decorar Nuova Roma (posteriormente Constantinopla), la nueva capital de su imperio. En esta misma época, un obispo procedente de Cesárea, Asia Menor —conocido posteriormente como San Basilio, a quien se le atribuyen frases grandiosas como “lloré por mi vida miserable”, sienta las bases de la que posteriormente sería la Iglesia Ortodoxa.

– En 337, en su lecho de muerte, el emperador Constantino I es bautizado cristiano, convirtiéndose en el primer emperador romano cristiano. Los aduladores judeocristianos, queriendo dejar claro cuál era para ellos el ejemplo de emperador, lo llamarán Constantino I “el Grande”.

– En 341, el emperador Flavio Julio Constancio (reinó de 337 a 361), otro cristiano fanático, proclama su intención de perseguir a “todos los adivinos y helenistas”. Así, muchos paganos griegos son encarcelados, torturados y ejecutados. Por esta época, famosos dirigentes cristianos como Marcos de Arethusa o Cirilio de Heliópolis hacen de las suyas, particularmente demoliendo templos paganos, quemando escritos importantísimos y persiguiendo a los paganos que de algún modo amenazan la expansión de la incipiente Iglesia.

El emperador Constancio. Su porte es patentemente más blando y débil que el de los antiguos emperadores paganos.

No podemos dudar de que, al menos en parte, el cristianismo utilizó la repugnancia que se sentía ante la decadencia romana para perseguir a cualquier culto pagano, del mismo modo que actualmente el Islam rechaza la decadencia de la Civilización Occidental. Ésta era tan sólo la excusa perfecta y fortuita que tenía el cristianismo para justificar sus hechos y exterminar el paganismo europeo. Aquello que persiguió sistemáticamente el cristianismo con patosas excusas, se trataba de algo puro y aristocrático: era el helenismo luminoso, amante de la gnosis, del arte, de la filosofía, del libre debate y de las ciencias naturales. Era el conocimiento egipcio, griego y persa. Lo que estaba haciendo el cristianismo con su persecución y exterminio era literalmente borrar las huellas de los dioses.

– En 346 hay otra gran persecución antipagana en Constantinopla. El famoso autor y orador anticristiano Libanio es acusado de ser “mago” y desterrado. A estas alturas, lo que antes era el Imperio Romano se ha vuelto loco, caótico e irreconocible. Los romanos paganos patriotas se deben de llevar las manos a la cabeza al ver cómo muchedumbres de ignorantes arrebatan a sus herederos toda la cosecha de las culturas paganas, no sólo de la misma Roma, sino también de Egipto, Persia y Grecia.

– En 353 el Decreto de Constancio instaura la pena de muerte para cualquiera que practique una religión con “ídolos”. Otro decreto, en 354, manda clausurar todos los templos paganos. Muchos de ellos son asaltados por muchedumbres fanáticas, que torturan y asesinan a los sacerdotes, saquean los tesoros, queman los escritos, destrozan obras de arte que hoy se considerarían sublimes y arrasan con todo en general. La mayoría de los templos que caen en esta época son profanados, siendo convertidos en cuadras, burdeles y salas de juego. Las primeras fábricas de cal se instalan al lado de templos paganos clausurados, de los cuales sacan su materia prima, de tal modo que gran parte de la escultura y arquitectura clásica ¡es transformada en cal! Este mismo año de 354, un nuevo edicto ordena sin más la destrucción de todos los templos paganos y el exterminio de todos los “idólatras”. Se suceden, pues, las matanzas de paganos, las demoliciones de templos, las destrucciones de estatuas y los incendios de bibliotecas a lo largo de todo el imperio.

Esta estatua del emperador Augusto (el primer Emperador romano, quien, por supuesto, era pagano) divinizado fue desfigurada por cristianos, quienes le grabaron una cruz en la frente.

No cometamos el error de culpar a los emperadores romanos cristianizados. Ellos eran hombres ridículos y débiles, pero estaban en manos de sus educadores. Estos instructores, que responden al tipo del sacerdote vampírico y parasitario tan odiado por Nietzsche, eran los verdaderos dirigentes de la meticulosa y masiva destrucción que se estaba llevando al cabo. Los numerosos obispos y santos a los que nos referimos eran hombres “cosmopolitas” de educación judía, muchos de los cuales habían nacido en Judea, o provenían de zonas esencialmente judías. Eran judíos transformados que, al haber entrado en contacto con sus enemigos, estudiándoles con detenimiento y odio, sabían destruirlos mejor. Tenían una amplia educación rabínica y conocían con profundidad también las enseñanzas paganas, dominando los idiomas latín, griego, hebreo, arameo, sirio y egipcio. Semejantes personajes, de una inteligencia y una astucia tan sobresalientes como su resentimiento, estaban convencidos de estar construyendo todo un nuevo orden, y que para hacerlo era necesario borrar al 100% todo rastro de cualquier civilización anterior y de cualquier pensamiento que no fuese de origen judío. Hay que reconocer que su conocimiento psicológico y su dominio de la propaganda eran de un elevadísimo nivel.

– En 356, todos los rituales paganos se colocan fuera de la ley y se castigan con la muerte. Un año después, son también proscritos todos los métodos de adivinación, incluyendo la astrología.

– En 359, en la muy judaizada ciudad de Escitópolis, (provincia de Siria, hoy se corresponde con Bet She’an, en Israel), los dirigentes cristianos organizan nada más y nada menos que un campo de concentración para los paganos detenidos en todo el imperio. En este campo son encarcelados, torturados y ejecutados aquellos que profesan creencias paganas o que simplemente se oponían a la Iglesia. Con el tiempo, Escitópolis se convierte en toda una infraestructura de campos, mazmorras, celdas de tortura y salas de ejecución, a donde irían a parar miles de paganos. Los horrores más grandes de la etapa tienen lugar aquí. Son los gulag que utiliza el comunismo de la época para suprimir a los “capitalistas burgueses” paganos, los disidentes y la intelligentsia de la sabiduría pagana, mientras la población, incluso los familiares, se delatan y denuncian entre ellos frenéticamente para pisarse y quedarse con las posesiones de los caídos en desgracia.

CONTINÚA EL GENOCIDIO ANTI-PAGANO CON MÁS VIRULENCIA

Juliano, el último emperador patriota de Roma, es sucedido por el emperador Flavio Joviano, cristiano integrista que vuelve a instaurar el terror, incluyendo los campos de Escitópolis. En 364 ordena quemar la biblioteca de Antioquía. Debemos asumir que lo que nos ha llegado hoy de la filosofía, la ciencia, la poesía y el arte en general de la época clásica no es sino un despojo mutilado de lo que quedó tras la destrucción cristiana.

Mediante una serie de edictos, el emperador decreta la pena de muerte para todos los individuos que rindan culto pagano (incluso culto doméstico y privado) o practiquen adivinación, y hace confiscar todos los bienes de los templos paganos. En un decreto de 364, prohíbe a jefes militares paganos mandar sobre tropas cristianas.

Ese mismo año, Flavio Joviano es sucedido por el emperador Valentiniano, otro enajenado fundamentalista. En la parte oriental, su hermano, Valente continuó con la persecución de paganos, siendo especialmente cruel en la parte más oriental del imperio. En Antioquía hace ejecutar al antiguo gobernador Fidustio y a los sacerdotes Hilario y Patricio. El filósofo Simónides es quemado vivo y Máximo, otro filósofo, es decapitado. Se persigue con saña a todos los neoplatónicos y leales al emperador Juliano. A estas alturas debía haber ya una fuerte reacción anticristiana y por parte de los sabios y todos los patriotas paganos en general. Pero era demasiado tarde, y lo único que les quedaba era preservar de algún modo su conocimiento.

En las plazas de las ciudades orientales se erigen inmensas hogueras donde arden los libros sagrados de los paganos, la sabiduría gnóstica, las enseñanzas egipcias, la filosofía griega, la literatura romana… El mundo clásico está siendo destruido, y no sólo en aquel presente, sino también en el pasado y en el futuro. Los fanáticos cristianos quieren, literalmente, borrar todo rastro de Egipto, Grecia y Roma, que nadie sepa que han existido y, sobre todo, qué han dicho, pensado y enseñado los egipcios, los griegos y los romanos.

– En 372, el emperador Valentiniano ordena al gobernador de Asia Menor exterminar a todos los helenos (entendiéndose como tales a los griegos paganos de antigua estirpe helénica, es decir, arios, y sobre todo la antigua casta dirigente macedonia) y destruir todos los documentos relativos a su sabiduría. Además, al año siguiente vuelve a prohibir todos los métodos de adivinación.

– En 375 fue cerrado a la fuerza el templo del dios Asclepio en Epidauro, Grecia.

– En 378 los romanos son derrotados por el ejército godo en la batalla de Adrianopla. El emperador interviene y, mediante una sagaz diplomacia, hace aliados (foederati, o federados) de los godos, un pueblo germánico originario de Suecia, famoso por su belleza, y que tuvo un reino en lo que hoy es Ucrania. Tiempo después, en 408, tras la caída de Estilicón (un general de origen vándalo que sirvió a Roma fielmente pero que fue traicionado por una chusma política cristiana y envidiosa), las mujeres e hijos de estos germanos foederati serán masacrados por los romanos, propiciando que los hombres, presos de la rabia, se unan en masa al caudillo germano Alarico.

– En 380 el emperador Teodosio I (Teodosio el Grande para el cristianismo), decreta, mediante el edicto de Tesalónica, que el cristianismo es ya oficialmente la religión única tolerable en el imperio romano, aunque naturalmente esto ya es obvio desde hace años. Teodosio llama a los paganos “locos”, además de “repugnantes, herejes, estúpidos y ciegos“.

El emperador Teodosio I

El obispo Ambrosio de Milán inicia una campaña de demolición de los templos paganos de su zona. En Eleusis, antiguo santuario griego, los sacerdotes cristianos lanzan a una muchedumbre hambrienta, ignorante y fanática contra el templo de la diosa Deméter. Los sacerdotes paganos Nestorio y Priskos casi son linchados por la turba. Nestorio, un venerable anciano de 95 años, anuncia el fin de los misterios de Eleusis y prevé el sumergimiento de los hombres en la oscuridad por siglos.

Diosa Démeter

  – En 381 son prohibidas las simples visitas a los templos helénicos, y se siguen sucediendo las destrucciones de templos y los incendios de bibliotecas en toda la mitad oriental del imperio. La ciencia, la técnica, la literatura, la historia y la religión del mundo clásico son así quemadas. En Constantinopla, el templo de la diosa Afrodita es convertido ¡en un burdel!, y los templos del dios Helios y de la diosa Artemisa son convertidos ¡en establos! Teodosio persigue y clausura los misterios de Delfos, los más importantes de Grecia, que tanta influencia tuvieron sobre la historia de la antigua Grecia.

– En 382, la fórmula judía Hellelu-Yahweh o Haleluya (“Gloria a Yahvé”), es instaurada en las misas cristianas. En 384, el emperador ordena al pretor prefecto Materno Cinegio (tío del emperador y uno de los hombres más poderosos del imperio) que coopere con los obispos locales en la destrucción de templos paganos en Macedonia y en Asia Menor —cosa que él, cristiano integrista, hace de buena gana. Entre 385 y 388, Materno Cinegio, azuzado por su fanática esposa Acantia, y junto con el obispo San Marcelo, organiza unas bandas de asesinos “paramilitares” cristianos que recorren todo el Imperio de Oriente para predicar la “buena nueva” —esto es, arrasar templos, altares y relicarios paganos. Destruyen, entre otros muchos, el templo de Edesa, el Kabeireion de Imbros, el templo de Zeus en Apamea, el templo de Apolo en Didima y todos los templos de Palmira. Miles de paganos son arrestados y mandados a las mazmorras de Escitópolis, donde se les encarcela, tortura y asesinaba en condiciones infrahumanas. Y por si a algún amante de las antigüedades o del arte se le ocurre restaurar, preservar o conservar los restos de los templos saqueados, destruidos o clausurados, en 386 el emperador prohíbe especificamente el cuidado de los mismos (!).

 Busto del emperador Germánico Julio César, sucesor de Tiberio. Los cristianos lo desfiguraron y le grabaron una cruz en la frente.

– En 388, el emperador, en una medida pseudo-soviética, prohíbe las charlas sobre temas religiosos, probablemente porque el cristianismo no se puede sostener así por mucho, y que hasta puede sufrir graves pérdidas sólo por medio de los debates religiosos libres y los argumentos contundentes. En este año, Libanio, el ya viejo orador de Constantinopla antaño acusado de mago, dirige al emperador su desesperada y humilde epístola “Pro Templis” (“A Favor de los Templos”), intentando así conservar los pocos templos paganos restantes. Juzgando lo que sucedió después, podemos concluir que el emperador, desgraciadamente, no le hizo demasiado caso.

– Entre 389 y 390 se prohibieron todas las fechas festivas no-cristianas. En esta misma época, misteriosas tribus de salvajes del interior, encabezadas por ermitaños del desierto, invaden las ciudades romanas de Oriente y Noráfrica. En Egipto, Asia Menor y Siria, estas hordas arrasan con templos, estatuas, altares y bibliotecas, asesinando a quien se cruce en su camino.

El obispo Teófilo,patriarca de Alejandría, inicia persecuciones de paganos, inaugurando en Alejandría un periodo de auténticas batallas campales callejeras, ya sea entre cristianos y paganos o incluso entre las mismas facciones cristianas. Convierte el templo del dios Dionisio en una iglesia, destruye el templo de Zeus, quema el Mitreo y profana las imágenes de culto. Los sacerdotes paganos son humillados, burlados y escarnecidos públicamente antes de ser lapidados.

– En 391 un nuevo decreto de Teodosio prohíbe específicamente mirar a las estatuas paganas destrozadas (!). Se renuevan las persecuciones antipaganas en todo el imperio. En Alejandría —donde las tensiones están muy a flor de piel desde hace años— la minoría pagana, encabezada por el filósofo Olimpio, lleva al cabo una revuelta anticristiana. Tras sanguinarias peleas callejeras a puñal y espada contra muchedumbres de cristianos que les superan enormemente en número, los paganos se encierran y atrincheran en el Serapion, templo fortificado consagrado al dios Serapis. Tras cercar (prácticamente asediar) el edificio, la turba cristiana, al mando del patriarca Teófilo, irrumpe en el templo ciega de odio, asesina a todos los presentes, profana las imágenes de culto, saquea los bienes, incendia su famosa biblioteca y finalmente echa abajo toda la construcción. Es la famosa “segunda destrucción” de la Biblioteca de Alejandría, joya de la sabiduría antigua en absolutamente todos los ámbitos, incluyendo filosofía, mitología, medicina, gnosticismo, matemáticas, astronomía, arquitectura o geometría. A todas luces, una verdadera catástrofe espiritual para la herencia de Occidente. Sobre sus restos se edificó una iglesia.

Para leer más: http://europa-soberana.blogia.com/2011/013103-roma-contra-judea-judea-contra-roma-iii-el-cristianismo-y-la-caida-del-imperio.php

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